|

Nuestro nuevo redactor o el amigo americano, como quieran llamarlo, fue al cine a ver una de las nuestras: Mi primera boda. De su impresión de la película, salió esta nota que compara a la nueva comedia romántica argentina con la vieja y querida comedia romántica americana. Por Jeff Zorrilla Escuché varias veces que Mi Primera Boda se parece a las películas de casamiento que están muy de moda en Hollywood ahora (Guerrade novias, Damas en Guerra, etc.) pero con espíritu bien argentino; todavía no sé si esto es algo bueno o malo, pero esta transposición de la cultura argentina a la narrativa hollywoodense me dejó descubrir, siendo extranjero, algunos aspectos del matrimonio moderno en Argentina. Una cosa que me llamó la atención es la prevalenciadel psicoanálisis en el discurso popular. Aunque ya conozco todos los chistes de porteños y sus analistas, todavía me sorprendió escuchara Natalia Oreiro hablando de los semanarios de Lacan y Freud. A la larga, sin embargo, ese conocimiento del psicoanálisis que su personaje intenta exhibir equivale apoco más que algunos términos vacíos, junto con la vaga búsqueda de significados sexuales ocultos en las actividades cotidianas. La idea sobre el psicoanálisis que prevalece en la película es la del esposo interpretado por Daniel Hendler, quien cree que sólo es otra manera de complicarnos la vida buscando motivos ocultos que no existen. Idea que, de hecho, Hollywood comparte. Es interesante cómo esa negación de la existencia de motivos ocultos se expresa en las peripecias que atraviesa el protagonista para esconder la pérdida de los anillos justo antes de la boda. Aunque esta trama es mas vieja que la institución del matrimonioen sí, sirve para mostrar cómo un personaje argentino reaccionaría, a diferencia de uno típico de Hollywood. Mientras el personaje hollywoodense demostraría su culpabilidad y malestar al mentir a su casi esposa, el porteño muestra no sólo una gran habilidad estoica frente al descubrimiento de sus mentiras, sino también la habilidad de ser cariñoso con ella mientras oculta sus acciones. Lo primero que noté es cómo el esposo trata esta difícil situación como un problema racional. En vez de enfrentarla emocionalmente, el esposo inventa un plan irracionalmente complejo utilizando su conocimientos de física y mecánica. A mí me gusta el personaje argentino, porque la tendencia a estar completamente impenitente le permite empujarsu mentira a extremos que el personaje de Hollywood nunca podría alcanzar. En la película, la acción de una casa explotando debido a una acumulación de exceso de presión en el sistema de plomería, no es graciosa en sí, pero sí la línea de pensamiento del protagonista que nos lleva hasta ese punto.
Mi primera boda (Argentina/2011). Dirección: Ariel Winograd. Con Daniel Hendler, Natalia Oreiro, Imanol Arias, Martín Piroyansky, Muriel Santa Ana, Gabriela Acher, Gino Renni, Soledad Silveyra, Pepe Soriano, Gino Renni y las participaciones especiales de Soledad Silveyra, Pepe Soriano, Daniel Rabinovich, Marcos Mundstock, Sebastián De Caro y Clemente Cancela. Guión: Patricio Vega, sobre una idea de Ariel Winograd. Fotografía: Félix Monti. Música: Lucio Godoy y Darío Eskenazi. Edición: Francisco Freixá. Dirección de arte: Juan Cavia. Sonido: José Luis Díaz. Distribuidora: Buena Vista International. Duración: 102 minutos.
 |