Algo más que súper amigos

Algo más que amigos

DC, la legendaria multinacional de historietas, presenta nuevos personajes salidos del clóset. por Daniel Alaniz

Sí, podemos empezar por recordar esa broma fácil de que Batman y Robin en realidad eran pareja. Porque ese chiste tontón es en realidad una suposición más, otra intriga de las que hacen inflar la capa de los mitos superheroicos. Y no sólo en su sexualidad, o en su identidad se imprime la leyenda, sino que durante años cada superhéroe ha tenido distintos orígenes, distintos destinos o edades, según los autores que los agarraban y sus adaptaciones. Si hasta distintas identidades secretas tuvieron: quien quiera investigar, podrá encontrar, entre otras cosas, con que no todos los Batman fueron Bruce Wayne. El superhéroe es mito en estado puro.

Pero en la sexualidad eso ya pasó. Los públicos de historietas son cada vez más adultos y necesitan que las cosas se las digan a los gritos. Por eso, ya desde los ochenta que se tratan temas más oscuros, que a la política se la escribe en negrita y mayúscula y que los colores brillantes de la historieta clásica se fueron ensombreciendo. Todo lo que estaba sugerido en los primeros encapotados, la visión de superman del hombre americano por ejemplo, se fue haciendo cada vez más gruesa en su trazo cada vez más artístico.  Aunque esto no tenga que significar necesariamente que la solemnidad que invadió al cómic más comercial en las últimas décadas haya ido en detrimento la calidad de las obras. Muchos autores y muy buenos pudieron recrear esa oscuridad real, fuera de cualquier pose de adultez mal entendida y crearon verdaderos universos reflexivos e infernales. Pero el cómic es el arte (espantosa palabra) que solía ser más popular de todas y algunas decisiones, las grandes, que por suerte muchas veces se pueden sortear, las toman los Lex Luthor del mundo.

Recientemente, la DC, una de las dos compañías más importantes de la historieta superheroica, decidió empezar a todos sus titanes de cero y, de acuerdo a los tiempos que corren, se dieron cuenta que tenían que ser más inclusivos. Batwoman inauguró propia historieta recientemente y su bienvenida comercial no dejó de entusiasmar a los ejecutivos. El personaje tiene las características de ser una heredera multimillonaria, judía y lesbiana, con lo que decidieron que era tiempo de que las minorías se pongan el traje y hagan uso de sus súper dotes. Por otro lado, ya se había experimentado con personajes homosexuales: Apollo y Midnighter, de Stormwatch, son una pareja de súperheroes gays pero hasta el momento eran parte de Wildstorm Comics DC, una marca alternativa de DC. Ahora, formarán parte de la DC de las primeras ligas. Para noviembre, DC dará vida a Bunker, un joven que tiene la habilidad de construir murales y que es gay y mexicano y parece ser que en el primer número luchará contra Robin. Del lado de la competencia, también Marvel jugó al enroque inclusivo: cuando Peter Parker murió, Miles Morales lo reemplazó y debajo del traje del hombre araña pudimos ver a un joven mitad africano, mitad latino.

Por supuesto que no hay ninguna queja en que haya personajes de historietas lgbt, negros, latinos o lo que sea, y que se celebra la diversidad en todas sus expresiones. Lo llamativo es la decisión marketinera de salir con todos al mismo tiempo, que evidencia primero la ambición como guía y nada más. Y segundo, la sumisión a una tiranía que ya cansa: la de la corrección política, que no es otra cosa que discriminación culposa.

Aunque, como ya dijimos, los superhéroes siempre son más fuertes que los villanos. Y que cualquier tipo de prejuicio. El comienzo de Batwoman es de lo más alentador y esperamos que estos personajes puedan derribar los muros de la buena conciencia a base de músculos coloridos y hacer la diferencia aún cuando algunos quieran que hasta lo particular se vuelva igual a todo lo demás.

 

Esta nota fue originalmente publicada en La Otra Guía.

 

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