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Somos caprichosos. Cuando todo el mundo entrevistó a Santiago Segura no lo publicamos. Ahora, que ya pasó un tiempo, les traemos esta entrevista que se hizo originalmente para el programa Clásico de Clásicos, de la Rock and Pop. Lean atentos, que le sacamos un avance de lo más llamativo hacia el final de la charla. Ojalá se concrete. por Daniel Alaniz
- ¿Qué particularidad encontraste en el 3D?
- Es un coñazo impresionante. Es muy trabajoso, muy laborioso, muy pesado y se tarda un 30 por ciento más, con lo cual el presupuesto se incrementa lo mismo. Yo me quería cortar las venas pero transversalmente, para morir y ya. Pero los viernes veíamos la proyección y parecía que quedaba bien. Decíamos “Ah mira, esto parece tridimensional, esto parece que sale, aquí puedes meter la mano”. Y eso nos gustaba. Como un niño me ilusionaba con la mierda que estábamos haciendo y al final hemos demostrado que ha sido una buena idea, porque el 55 por ciento de la gente que ha visto la película, lo hizo en 3D.
- Torrente como saga tiene un éxito enorme pero al mismo tiempo tiene una identidad independiente y radical muy clara, de hecho se presentó en el Bafici...
- Sí, a mí me gusta el cine pochoclero pero cada vez es peor. Yo veo Transformers 2 y digo “¿Quién ha sido el idiota que ha autorizado que esta mierda se haga?”. Es una burrada de pirotecnia y espectáculo visual pero no te enteras de lo que está pasando. También es porque, a lo mejor, cuesta 120 millones de dólares y hay quince tipos con corbata opinando, veinte guionistas, cada uno de su padre y de su madre. Conclusión: muchas cabezas pensantes. Y en mi caso es cine pochoclero pero de autor, porque sólo hay una cabeza, la de un idiota, la mía, pero que tiene alma y corazón. Soy yo y todo está en mi cabeza. Mi cabeza es como una cueva del terror.
- El mainstream actual tiene una corrección política muy marcada. En tu caso parece que no tiene nada que ver esa ecuación con lo comercial.
- Sí. Yo me pregunto por qué nadie me controla, por qué nadie me impide hacer las cosas que hago. Es eso, soy mi único jefe y mis inversores no me pidieron ni siquiera ver el guión para firmar el contrato. O sea, es una confianza plena. Una confianza que ya me encargaré yo de defraudar.
- ¿Pensás que esta moda del 3D puede ayudar al cine guarro? ¿A un cine que ya no se veía? Pienso en Piraña 3D o Infierno al volante.
- Mira. Yo lo que creo es que el 3D es una pantomima, un plus para que la gente acuda a las salas y ofrecerle algo que no tienen en casa. Porque desde que nació la tele los estudios pensaron que todo se iba al garete. Y empezaron con el color, el technicolor, el cinemascope, cinerama. Inventan todo tipo de cosas para que nos siga pareciendo un espectáculo digno de ver en una sala. A mí, más que todo eso, la parte gigante del sonido y todo eso, lo que me gusta es la comunión de ver algo con otras personas.
- Claro, a mí me parece que con estas películas se recupera un poco eso. Hay un clima como de festejo.
- Sí, y es maravilloso. En la comedia sobre todo. Cuando ves una en el cine es contagioso, generas endorfinas. Ver una comedia solo en tu casa está bien, pero verla en el cine con quinientos tíos a tu alrededor es maravilloso. Puedes ir a verla con cuatro amigos y después comentar en la cena durante una hora los chistes que has visto. Para mí eso es magia. Y con Torrente creo que lo hemos conseguido. En España funciona muy bien por eso, la gente se ríe mucho. Yo me he hecho hace poco de Twitter y ya sabía el viernes del estreno que había gustado porque twitteaban “no hay entradas en Marbella, no hay entradas en tal lado” y así. Y cuando salían del cine decían “¡es muy graciosa, me he descojonado, una chica se ha meado literalmente!”. Lo siento por los exhibidores y la gente que tenga que limpiar las butacas pero es que la gente se reía.
- ¿Cuáles son las pelícluas que más te gustan en 3D?
- Mira, la verdad es que no he visto mucho. Lo que más me llamó la atención es Cowboys y Aliens. Igual voy a ser justo en esto, Avatar la vi en un cine que tenía un proyector como de tres años. Entonces, o cambias la bombilla o traes proyectores de nueva generación, no se puede engañar al público. Si tengo que pagar un plus y una gafas, quiero verlo bien. En un treinta por ciento de las salas donde exhibimos, la gente se quejaba de que se veía oscuro, que no era suficiente el 3D. A mí me duele mucho eso pero es así.
- Sí, acá pasa exactamente lo mismo.
- No, pero en las cuarenta salas donde van a pasar Torrente 4 son perfectas, no sabes cómo han trabajado los técnicos.
- En El día de la bestia tu personaje luchaba contra el apocalipsis. Ahora que dicen que se viene de verdad ¿cómo creés que reaccionaría Torrente frente al fin del mundo?
- Yo creo que empezaría a saquear supermercados, sería lo peor. Los humanos, cuando se ven en situaciones extremas, actúan como ratas y él no necestia verse acorralado para actuar como una rata. Él actúa todo el rato como si el mundo se fuese a acabar, eso es lo lindo y lo miserable de Torrente. Aunque ya, desde aquí, aprovechando el apocalipsis, lo que quiero es lanzarle a mi amigo Alex De La Iglesia una idea: tenemos que hacer El día de la bestia 2, la vuelta de José María.
- ¡Por favor!
- ¿Sabes que yo tenía un guión para una secuela? Incluso cómo José María se había salvado y todo, pero a Alex no le gustan esas cosas.
- Bueno, pero puede ser en Torrente 5, en el 2017.
- Todo puede ser.
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