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“Me gusta la importancia que tienen los negocios oscuros entre el campo y el fuera de campo”

Ya se sabe, el BAFICI siempre sirvió como empujón para dar a conocer a nuevos directores y, para conocerlos mejor, estamos nosotros. Por su primer cortometraje La inviolabilidad del domicilio se basa en el hombre que aparece empuñando un hacha en la puerta de su casa (sí, ese es el título), entrevistamos a Alex Piperno, un cineasta que no da sus primeros pasos, gatea. Pero así, créanlo o no, llegó a Cannes. por Nicolás Israel.
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NI: Contanos un poco cómo te sentiste viviendo el BAFICI por primera vez desde adentro, teniendo en cuenta que te ganaste un lugar en el Talent Campus y que tu corto se proyectó en una de las selecciones.
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AP: En realidad no hubo tal cosa, no pude ver muchas películas porque coincidió con el Talent Campus. La primera semana del festival la dediqué a eso y no tuve más tiempo. La segunda semana me enteré que quedé en Cannes y anduve con esos preparativos, así que sólo fui a ver dos películas. Igual fue divertido y lindo tener acreditación del festival, pero me hubiera encantado abusar más de eso. Encima me dieron dos acreditaciones, tenía todo para ser feliz, y lo fui, pero por fuera del BAFICI.
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NI: ¿Por qué tomás el Talent Campus como algo externo al BAFICI?
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AP: Porque tiene que ver desde lo institucional, y a nivel financiación supongo, pero estuve todo el tiempo encerrado en seminarios y conferencias que eran sólo para nosotros. Yo sabía que existía por la FUC, y siempre lo miraba como de reojo, porque es divertido quedar. Uno hace una carrera con lo que puede, y esas cosas sirven. Aparte de la comida, había otra cosa que estaba buena en el Talent Campus: algunos talleres. Yo quedé en uno que era para proyectos de largometrajes, que no fue tal, porque éramos 35 personas y había 3 días para trabajar 35 proyectos, y quien lo daba, Cristian Pauls, sólo tenía las sinopsis, porque el otro material nunca le llegó. Así que habló 10 minutos de cada una, y habló algo de su forma de pensar, que me gusta, pero ya el año pasado lo había tenido como profesor, entonces no aprovechamos tanto el taller. De todas maneras, lo bueno de esto, para mí que no conozco nada, es que tuvimos conferencias con críticos (estaba Diego Batlle, Quintín, Lerer, otros de Estados Unidos); conferencias con Rodrigo Moreno, Ariel Rotter y Federico Veiroj, el uruguayo de La vida útil. Yo estoy virgen en esto de los campos culturales, sobre todo en Argentina, y entonces está bueno reconocerles las caras, ver algunas luces en un mapa oscuro, ver cómo piensa cada uno, entender quiénes son los colegas. Al margen de las conferencias, que estuvieron buenas, algunas más otras menos, a nivel contenidos no es ninguna locura, es confirmar cosas o no, y ya está. Ahí siempre lo más lindo funciona a nivel humano. Éramos 55 de toda Latinoamérica, aunque fue poco tiempo y no estaba en el mismo hostel que ellos, por eso no pude confraternizar como hubiese querido. Igual me llevo amigos, gente que quise un ratito, sobre todo al final. Lo importante llega cuando, en la última conferencia, había como ocho programadores de fondos, becas y residencias en Europa, gente medio mafia asumida. Estuvo bueno porque resulta que el Talent Campus es grosso hacia afuera, está vinculado al de Berlín, y éste con la Berlinale y con los fondos. Tienen nuestras caras, nuestros datos y nuestras pelis en la red social del Talent Campus de Berlín, y me sirve para contactar ya mismo a ellos y a toda esa gente, que hablaron de una beca que hay en Amsterdam, a la que quiero aplicar, que son 4 meses laburando tu proyecto de largometraje. Y ahora que quedé en Cannes es como tener los tres reyes magos, ojalá alguien me dé una camita en algún lugar, vamos por esa. Entiendo que este es el inicio de una carrera, me pone muy contento.
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NI: Hablanos un poco sobre tu corto proyectado, La inviolabilidad del domicilio se basa en el hombre que aparece empuñando un hacha en la puerta de su casa.
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AP: El título es una frase modificada de un libro de Junger, creo que de La emboscadura. El corto dura siete minutos. Plano fijo general en el que hay una pileta, y una casa de la que salen tres tipos, los dos de atrás llevan contra la pileta al de adelante, que hace algo que no se ve en el plano, abre un bolso. Cuando uno se da cuenta, él mismo se está atando las manos y bolsas pesadas al cuerpo, con cadenas. De atrás lo están vigilando. Cuando organizás la situación, salen de la casa cuatro hombres de traje que se quedan mirando al tipo. Mientras está terminando de atarse, y él no hace ningún esfuerzo para resistirse, sale corriendo por una ventana una chica gritando, casi desnuda, y uno de los tipos que está mirando la otra situación, saca una pistola y le dispara, ella muere fuera del plano. Cuando el personaje termina de atarse todo, se tira al agua, solo, y los dos que estaban atrás le tiran las bolsas, lo ayudan a morirse. Todo sucede en un clima bucólico, sereno, atardece en esos minutos. Corroboran que el tipo no salga de la pileta, entran todos a la casa, se hace de noche, prenden una luz en el segundo piso, y ahí termina. Me gusta la importancia que tienen los negocios oscuros entre el campo y el fuera de campo, que es como una bolsa mágica, uno nunca termina de configurar las situaciones, y lo que hay son efectos, salidas y entradas de cosas, idas y venidas de un lugar a otro. Para mí es muy impresionante ver como un tipo desaparece en plano, ya sea entrando por una puerta o tirándose a una pileta. De repente el plano queda vacío aunque uno sabe que no está vacío, uno los vio desaparecer, como si se los chupara el plano. Eso traté de explotarlo a nivel narrativo. El cine que me gusta hacer es sobre todo el que da importancia a los espacios, para ir entendiendo las relaciones entre las personas, sus intenciones, sus voluntades, lo que hacen, en esa medida hay que ir entendiendo el espacio. Pegar un espacio con otro lo que hace es generar un personaje, eso para mí es muy importante. En este corto, las (des)apariciones de los personajes reconfiguran las relaciones de todos los personajes presentes, y eso es muy económico a nivel recursos narrativos.
Por otro lado, se iba a estrenar en Uruguay, pero por suerte no se pudo porque sorpresivamente quedó en Cannes. Después irá a Viena y espero que a otros lugares que todavía no tengo muy claros.
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NI: ¿Qué te parecieron los cortos que se presentaron junto con el tuyo?
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AP: Me gustó uno que se llamaba La providencia, que era en una pileta vacía, muy divertido, como si fuera un ensayo, o una especie de instrucciones, que se vuelven ficción. Tenía lindos planos. Después, de la animación Audiovisiontes me gustó mucho la cuestión figurativa abstracta y la estética ochentosa, aunque tal vez habría que laburarlo un poco a nivel guión, darle estructura para sostener un poco más la película. Vine sólo también fue divertido. Lo más importante es compartir, lo que pasa por fuera de los marcos, abrir puerta infinitas que van a lugares que uno no sabe cuáles son, tirar líneas intensas, afectivas, que no tienen tanto que ver con cine. Hay un montón de estímulos y a veces uno no sabe qué hacer con eso, estímulos que son películas y experiencias vitales. Lo importante con eso es saber aprovecharlos después. Valoro y agradezco estas instancias en la medida en que generan posibilidades extra disciplinarias, en el sentido de que tienen que ver con la escritura y el cine de formas laterales, y con cuestiones afectivas que te permiten llegar a otros lados.
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NI: ¿Y las dos películas que viste?
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AP: La de Herzog en 3D me gustó, leí su diario de Fitzcarraldo y le banco su tono apocalíptico, como de chico rudo. No sé, Herzog es un maestro. Tiene algunas cosas divertidas, filma esta cueva de Chauvet-Pont- d’Arc y en realidad lo que hace es como decir “esto es una libre escritura de la humanidad para el futuro”, o algo así, un documento desde las cavernas. Es como un humanismo del bueno, que no es poco decir. También se vuelve metafísico y espiritual, a fuerza de filmar todo el delirio científico que se genera. Y termina con una especie de cocodrilos albinos que están en un invernadero que se creó en un microclima que hizo una fábrica al lado de las cavernas, y al final gira, corre todo, termina en un primer plano del cocodrilo blanco que sería como nosotros viendo las cavernas.
También fui a ver el mediometraje de Matías Piñeiro, Rosalinda, que me gusta mucho, y venía adosado a un bodoque, Pasajes, un mediometraje muy malo, que era de una mujer, la directora (Gabriela Golder) , que había leído un libro de Marguerite Duras, y que era una mala copia de un libro de ella, no una transposición: 40 minutos de una casa que se está por derrumbar, en silencio, hay subtítulos de ningún diálogo explícito, sino que son sacados del libro de Duras, todo el tiempo haciendo referencia al sonido que no existía, como si fuera un mal chiste.
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NI: ¿Cuáles son tus próximos pasos?
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AP: Tengo un proyecto de cortometraje que filmaré lo antes que pueda, y que es como una secuela de éste. O no tanto. Me interesa poder actualizar el fuera de campo tan rico y diverso que se generó en La inviolabilidad…, pero no para explicarlo, sino que mi idea es, dado el escenario que quedó, agarrar a otros personajes, por ejemplo a un tipo con un hacha, porque de alguna forma el título puede parecer arbitrario, aunque no lo es, para seguir entramando más, generar más campos de sentido. Este personaje va a descubrir el cuerpo de la chica muerta. No tengo guión, tengo ideas, quiero ir de nuevo a esa casa, con mi cámara, y ver qué encuentro, que eso sea escribir el guión. No continúa nada, pero da la sensación de que otras cosas pueden aparecer.
También tengo un proyecto de largo, que lo vengo laburando hace mucho, pero todavía le falta. Ojalá en Cannes lo reciban con mucha alegría, que me escuchen y que haya productores ávidos de filmarlo. Es grande porque incluye un barco que se desborda de agua, y un departamento en el que pasa lo mismo y la gente se cae por las ventanas. Así que ya veremos qué pasa, si estas maravillas de los festivales y el Talent Campus ayudan a filmarlo rápido, y si no, haré otra película antes que esa, supongo, que se desarrollaría toda en un monobloc. Por el momento, son sólo ideas.
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