En su libro Peronismo y la Revolución John Cooke describía cómo el mito de Perón vale mucho más que cualquier cosa que hizo durante su tiempo en el poder. En Juan y Eva, de Paula de Luque, el mito de Perón sigue creciendo pero a través del retrato de él como un hombre normal.
Técnicamente hablando, la película está genuinamente bien hecha. Rodada con la cámara RED, que se jacta de ser la mejor cámara de cine digital, lo que hace que todas las imágenes sean claras y nítidas. Pero esta ventaja también lleva a una tendencia a insertar imagenes innecesarias y poéticas hasta el punto de que la película a veces parece un publicidad de agua colonia. La producción y el diseño de vestuario son tan expresivos de la época que cuando la película cambia a blanco y negro y muestra imágenes de documental, se convierte en un trabajo difícil distinguir la diferencia.
Finalmente, la actuación es sólida entre todos los miembros del elenco, especialmente Osmar Núñez en el papel de Juan Perón. Núñez logra crear un papel con quien la audiencia puede compadecer, sin perder el poder mítico de esta figura. El mito se encuentra en la cara vulnerable de Núñez, en la fuerza y la militancia de su voz, cuando recita discursos de Perón. La imágen es la de un hombre como cualquiera, eligiendo su militancia no por sí mismo pero por todo la patria.
El intento de representar la pareja como Juan y Eva, cualquiera pareja de la Argentina, y no Perón y Evita, la más conocida en América Latina, en realidad funciona para reforzar su retrato mítico. Para expresar mi punto quiero elegir una de las escenas de sexo donde Perón baja por Evita para practicarle sexo oral. Veo que el intento explicito de esta escena es decir, “mirá, el gran Perón chupa la concha como cualquier buen obrero.” Pero en realidad la absurdidad de esta imagen refuerza la desconexión de la idea de Perón y la vida de una persona normal. Es como en el Carnaval, donde el rey se viste como si fuera un pobre. La imagen del rey vestido como un pobre produce gracia porque no puede ser, su actuación de un pobre en realidad concreta la idea de él como rey. No quiero decir que Perón era un amante egoísta, nunca conocí al hombre, pero sólo que la representación poética de sus momentos íntimos con Eva ensancha la distancia de Juan, el hombre, y Perón, el líder de los obreros.
En realidad, la pelicula tiene muy poco que ver con la relación de Juan y Eva. La primera parte, muestra los primeres encuentros de Perón y Eva y después hay una parte breve de un hallazgo en Eva, cuando el nacimiento de la primera hija de Perón. Pero después el personaje de Eva paulatinamente empieza a desaparecer, y el tema real asoma y los acontecimientos conducen sin desvío hasta hasta el 17 de Octubre. Esto en sí mismo es una historia bastante interesante, pero quizás un poco gastada para llevar al espectador, por lo tanto hay que mostrar la contracara de Eva, la esposa consternada, pero no la Evita luchadora de los obreros.
Juan y Eva (Argentina/2011). Dirección: Paula de Luque. Con: Osmar Núñez y Julieta Díaz. Distribuidora: Primer Plano. Duración: 103 minutos.