Lo más lógico sería pensar que la película se llame Be afraid of the dark, sacándole el Don't que comienza la frase. Porque es cuando se apagan las luces que las cosas malas empiezan a pasar: los susurros excitados, los tijeretazos, las sesiones de dentista gore.
Ese Don't parece una provocación, una incitación macabra, una broma asesina. Y la verdad que no estaríamos muy errados si pensamos que los anfitriones del festín diabólico son esos bichos feos que llaman a la niña cachetuda protagonista. Cualquier chiste podría salir del humor negro de estas criaturas cruza feto de gremlin y hada de los dientes.
La cosa es así. Una nena con problemas (que suponemos son los naturales después de la separación de sus padres) se muda (la mudan, claro) de la casa de su madre a la de su padre (Guy Pearce), quien vive con su joven novia, interpretada por Katie Holmes, que no casualmente tiene un gran parecido con Bailee Madison, que hace de la nena. Con el pasar de los días y los conflictos familiares, cachetes encuentra un sótano oculto en donde están estos milenarios bichos dark que quieren dientes de niño a cambio de monedas de plata. Y pasa lo de siempre: la nena sufre las malvadades de los mini monstruos y no le cree nadie. Hasta que todo se desborda y ni la madrastra se anima a desconfiar de ella. El único que en toda la película no le cree nunca es su padre, que seguramente piensa que la pequeña sufre alucinaciones provocadas por la medicación que le da su divina madre.
Es después de las repetidas inacciones del padre que entendemos por qué el don't del título. Como en El planeta de los simios: (R)evoluciones o El estudiante, la palabra no tiene una dimensión política de la cual se hace absolutamente cargo No le temas a la oscuridad. Pero en este caso es al revés; la negativa no es una invitación de los bichitos sino una (otra) represión de la educación filial, que en este caso no es otra cosa que la responsable de entregar a la nena a la boca a del lobo. ¿Por qué será que si los chicos le tienen miedo a la oscuridad, los padres les tienen que apagar la luz igual? Es con su título donde la película de Troy Nixen hace su revolución más importante. Pero con el final logra la más oscura, la de contestar la pregunta de otro título del terror político: ¿Quién puede matar a un niño?. Los bichitos esos tan simpáticos y juguetones, no son.
Por supuesto que lo mejor de No le temas a la oscuridad es que puede plantar semejante bandera y no quedar ridícula gracias al entretenimiento a prueba de apagones que genera durante sus 100 minutos y a no caer en la peor cara de la adultez: la de la seriedad, la de El resplandor.
No le temas a laoscuridad (Don´t Be Afraid of the Dark, Estados Unidos, Australia, México/2011). Dirección: Troy Nixey. Con Katie Holmes, Guy Pearce y Bailee Madison. Guión: Guillermo del Toro y Matthew Robbins. Fotografía: Oliver Stapleton. Música: Marco Beltrami y Buck Sanders. Edición: Jill Bilcock. Diseño de producción: Roger Ford. Distribuidora: CDI Films. Duración: 99 minutos.