La peor pesadilla de los creacionistas reacios al darwinismo está de vuelta: esta vez, para colmo, con el objetivo de explicar el origen de ese maldito planeta que -a esta altura ya no es spoiler- era ni más ni menos que el nuestro. Bajo la dirección de Rupert Wyatt (quien, hasta aquí contaba sólo con la notable The Escapist en su currículum) y los enormes aportes de Weta Digital en materia de efectos especiales, El Planeta de los Simios (R)Evolución (Rise of The Planet of the Apes en su idioma original) es no sólo un enorme avance en la animación generada por computadora (CGI, de su sigla en inglés) sino además un fresco y renovador retorno a una de las franquicias más importantes de la ciencia ficción. Por más que el clásico indiscutido con Charlton Heston permaneza intacto allá arriba en el podio, esta nueva entrada en la saga, que por su característica de precuela vendría a ser en realidad el capítulo cero de la historia, esboza un digno comienzo que entretiene y explica coherentemente (es decir, dentro de la ficción de la película) el porqué de la revolución del título que llevó a la humanidad a su ocaso.
El punto de partida presenta alguna similitud con otro film de animales súper inteligentes descontrolados, Alerta en lo Profundo (Deep Blue Sea, de Renny Harlin), en donde feroces tiburones hacen las de conejillos de Indias (pésima idea) para testear un medicamento capaz de curar el alzhéimer. Aquí, lo mismo sucede pero con testeo en simios que luego, hartos del maltrato habitual del ser humano, conseguirán rebelarse luego de que un líder surja y los conduzca hacia la revolución. Ese líder es César, quien en la piel de Andy Serkis, todo un experto a esta altura en captura de movimiento para rendereado 3D, encarna primero la frustración de ser diferente y no entender por qué, y luego el resentimiento de vivir a la sombra de humanos imbéciles, estúpidamente crueles e incapaces de entender su potencial. El culpable de esta mutación genética que llevó al simio a una inteligencia suprema es, sin embargo, un humano, Will (James Franco), quien tras experimentar con la madre del futuro simio-parlante decide adoptarlo para salvarlo de las garras de una corporación científica a la cual le preocupa más el rédito económico que los avances de la ciencia. Como catalizador de la motivación de Will por encontrar la cura para la cruel enfermedad mencionada anteriormente, el gran John Lightgow interpreta a un querible padre que cada día se enajena un poco más del mundo que lo rodea.
Pero la estrella es realmente César, el simio que a medida que crece, evoluciona mentalmente a niveles peligrosos, al menos para la raza humana, y en más de una mirada iracunda advierte que lo que se viene cambiará la historia, o al menos eliminará a unos cuantos actores de la misma. La revolución recién comienza, y todo indica que esto se trata apenas de la primera batalla. La envidiable recaudación de la película en el mundo parece decir lo mismo.
El Planeta de los Simios: (R)Evolución (Rise of the Planet of the Apes, Estados Unidos/2011). Dirección: Rupert Wyatt. Con James Franco, Andy Serkis, John Lithgow, David Oyelowo, Brian Cox, Tom Felton y Freida Pinto. Guión: Rick Jaffa y Amanda Silver. Guión: Rick Jaffa y Amanda Silver. Fotografía: Andrew Lesnie. Música: Patrick Doyle. Edición: Conrad Buff IV y Mark Goldblatt. Diseño de producción: Claude Paré. Distribuidora: Fox. Duración: 105 minutos.