Rápido y centrado
Por Victoria Ceccotti


 

Película: Cars 2
(Cars 2)

Dirección: John Lasseter

Origen: Estados Unidos/2011

Fecha de estreno: 07 de Julio de 2011

 
 
Cars 2

Si Cars tenía algo especial para los adultos eran esos rastros de western que no terminaban de constituirla como tal pero que establecían un camino de asociaciones ineludibles. Doc Hudson representaba ese pasado perdido, a los autos duros y agrestes que podían pegar volantazos en curvas de cualquier terreno pero sobre todo en la polvorienta sequedad del oeste. Con la muerte de Paul Newman, Doc Hudson se queda sin voz y como ya pasó en Toy Story 3, su ausencia se menciona desde el recuerdo, como parte del paso del tiempo pero con orgullo por las aventuras compartidas. Como en esos westerns en donde el gallito terminaba encantado bajo las enseñanzas del viejo héroe que se retiraba en algún ocaso y cedía la posta a la nueva generación, el Rayo McQueen aprendió la esencia de las carreras con ese maestro ahora ausente (el goce, la diversión, las técnicas que vencen a las leyes de la física). En esta época de cambios, la Copa Pistón se llama Copa Doc Hudson a modo de homenaje, el joven citadino rojo furioso es un campeón consagrado y ya no será el eje de Cars 2. Ya no más pueblo, ya no más lecciones de la vieja guardia. Ciudades modernas, dispositivos ultra-tecnológicos que no siempre funcionan como se espera, velocidad, los medios como posibles armar de destrucción, leit motives musicales que emulan a las sagas de espías internacionales, quejas sobre cómo todo se activa con la voz… y más velocidad.

 

La película comienza con la videocomunicación de un espía. La cámara se entrecorta, el mensaje llega pero es breve y veloz, pareciera que su misión quedó al descubierto. La noche es cerrada y otro agente va a su rescate en la ¿cubierta? ¿lomo? de un barco que, ahora humanizado, no tiene problema en ser usado como medio de transporte -este “otorgamiento de vida” a otros motores no deja de ser extraño, ¿por qué los barcos y aviones hablan pero casi no tienen personalidad propia?-El objetivo de Finn McMisssile (nombre sutil para un agente secreto) es encontrar a su colega y descubrir qué se trae entre manos el malvado de turno (un autito pequeño con un gran parabrisas, monóculo, bigotito y acento germano incluido). A partir de la intromisión de Finn se desata una de las mejores secuencias de acción de la película en una plataforma petrolera en el medio del mar, con explosiones y varias chatarras que vuelan por los aires. Hay peleas, armas sorpresivamente ocultas y cables de acero para quedar suspendidos, tomas de kung-fu, caídas por la borda y hasta autos submarinos. Pero el verdadero choque se da al terminar esta secuencia y volver al calmo, seco y luminoso Radiator Springs de la primera película, donde a continuación y en 2 minutos ya se sentarán las bases de esta segunda parte. En el medio del camino, Mate se cruza con un auto hecho de lámina (material fino, poco duradero, obsoleto y que requiere de muchos arreglos y mucha nafta para su funcionamiento) que necesita su ayuda y como él es tarambana pero bueno (y pese a su oxidada estructura sigue siendo de material fuerte), no tiene problema en remolcarlo una vez más. El representante de ese EE.UU. atolondrado, bruto, sin demasiada clase ni educación pero con corazón tamaño motor será el protagonista de esta carrera versión ecologista y detectivesca que es la nueva película de Pixar, mientras alrededor estará McQueen dando vueltas a velocidad rayo. Este nuevo foco gravitatorio le va a pesar a la película, porque Mate no es un personaje complejo, sino que es de esos parias torpes que intentar encajar en un mundo que no es el suyo o que termina siéndolo a base de casualidades, lo que le quita mérito y la real pertenencia.

 

Y si bien es gracias a la insistencia de Mate que McQueen compite en el Grand Prix que se desarrolla en 3 ciudades (Tokio, la ribera italiana y Londres), aparentemente no es mérito suficiente como para pedirle que lo acompañe en su gira. Intuye o sabe que su grúa amiga no pertenece a esas ciudades llenas de glamour y cámaras y que posiblemente lo avergüence, pero cederá ante la insistencia de su novia Sally, algo así como el auto que lo une a la conciencia de pueblo y amistad verdadera. A partir del choque cultural de Mate se sucederán numerosos gags, pero compensatoriamente, será su raigambre, su conocimiento sobre motores, lo que lo va a involucrar equívoca pero felizmente con Finn McMissile y Holley Shiftwell, una espía del área técnica que al igual que Mate se ve lanzada al campo de la acción sin previo aviso. La diferencia es cómo resultan las cosas para los dos novatos: mientras que Holley sortea con gracia las etapas de la investigación, Mate lo hace casi sin querer, no hay valor en sus acciones porque todo le sale de casualidad, resuelve enigmas a modo de trance, hablando con él mismo y dejando que los espías que lo rodean saquen un dato concreto. Lo que debería ser un viaje de redescubrimiento y autovaloración acaba en reclusión: Mate reivindica su exterior magullado por las aventuras con su amigo pero se da cuenta de que “no sirve” para vivir fuera de su entorno. El mensaje positivo se desdibuja y deja a los personajes en lugares cómodos y estáticos, cada uno cumpliendo una delimitada función. Aparentemente pueden vivir aventuras, pero siempre dentro de sus límites conocidos.

 


Cars 2 (Estados Unidos/2011). Dirección: John Lasseter (codirector: Brad Lewis). Con las voces de Owen Wilson, Larry the Cable Guy, Michael Caine, Joe Mantegna, Cheech Marin, Franco Nero, John Ratzenberger y John Turturro (en la versión original). Guión: Ben Queen. Música: Michael Giacchino. Dirección de arte: Jay Shuster. Distribuidora: Disney. Duración: 106 minutos.

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