Mediocre hombre moderno

Por Nicolás Israel 


 

Película: Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo

Dirección: Mariano Cohn y Gastón Duprat

Origen: Argentina-España/2011 

Fecha de estreno: 05 de Mayo de 2011

 
 

La nueva película de la dupla de directores Mariano Cohn – Gastón Duprat, Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo, mantiene algunas distancias, pero también ciertas constantes en relación a sus dos últimos films (El artista y El hombre de al lado). Por un lado, hay un quiebre narrativo. La temporalidad ya no es lineal. Convergen documental y ficción. Aparece la figura del narrador a través de una voz en off predominante, que además utilizan los personajes en o fuera de pantalla. Al principio cuesta un poco acostumbrarse, parece que esta voz eclipsa la imagen, que diluye la potencia narrativa visual que en sus películas previas subordina a cualquier otro elemento. Por otro lado, entre las persistencias, la composición de la imagen es una delicia que ya se muestra como un rasgo estilístico de los autores. Se repite la presencia atrapante de Laiseca, ya no como actor sino como co-guionista (la historia está basada en un cuento inédito suyo), voz en off dentro de la trama ficcional, y divagaciones no ficcionales cuando aparece en imagen. Hay una continuidad también en el desarrollo de grandes temas, abordados desde una pretenciosidad honesta, con ideas claras, sin esnobismos ni banalidades, a través de una articulación lúcida de recursos narrativos y un uso magistral del lenguaje cinematográfico.

Un personaje maligno con superpoderes (Eusebio Poncela) viaja por el mundo ofreciendo un pacto: el beneficiado podrá volver al momento de su vida que prefiera, vivir diez años con el cuerpo de aquella época pero la mente de ésta, y al terminar habrán pasado cinco minutos en el mundo real y tendrá una bolsa con un millón de dólares. En Olavarría (“un lugar donde nunca pasa nada”), se lo propone a Ernestito (Emilio Disi), un empleado de inmobiliaria de 65 años que rezonga sobre su vida estancada. Acepta. Se gana la posibilidad de rehacer su vida desde el punto en que él decida. ¿La mayoría? de las películas elegirían, en este punto, la redención. Esta elige lo contrario.

Querida…habla sobre la inmutabilidad de las personas, desafía el mito de que la vejez es igual a la sabiduría. Algo así como lo que dijo Woody Allen en una entrevista reciente. En su juventud, pero con la ventaja de la experiencia de su adultez, Ernestito sigue siendo un pobre tipo, chato, ingenuo, patético, torpe, mezquino, alienado y un poco Pomelo, en el sentido de pretender ser un resultado sin un proceso, de saltar al éxito, de querer ser un ídolo o un héroe sin haber hecho nada, y en el sentido de aspirar a vivir un sueño que le vendieron, que él compró de tantos sueños falsos que flotan entre tanto marketing y tanta industria cultural. Ernestito quiere aparentar ser alguien que no tiene absolutamente nada que ver con su vida, y no logra cambiar el rumbo de sus problemas más importantes.

El personaje traspira argentinidad en muchos casos, pero el foco cínico y desencantado está puesto en la condición humana (en este sentido, la película es tan universalista como las dos anteriores). La figura de Ernestito es el emblema de la mediocridad. El pensamiento utilitario y oportunista, y la obturación de la relación entre nuestros actos y sus consecuencias, aparecen como sus rasgos distintivos. Pero en el fondo, Ernestito no deja de ser víctima de una época en la que existe un vacío en lo humano de nuestras relaciones, en el sentido de nuestra propia vida, y sustitutos efímeros y artificiales que pretenden paliar el desastre. Ernestito es un mediocre hombre moderno.

Una comedia que podría ser un drama y en el fondo lo es. Así se hace, al principio, más llevadera, pero al final más devastadora.

 


Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo (Argentina-España/2011), de Mariano Cohn y Gastón Duprat, con Eusebio Poncela, Emilio Disi y Darío Lopilato. Distribuidora: Primer Plano. Duración: 80 minutos.

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